CORAZONES LASTIMADOS

“¿Dónde está Ana Mendieta?”. Unos quinientos manifestantes gritaban esta pregunta a las puertas del Museo Guggenheim de Nueva York, el día de su inauguración.
“Carl André está en el Guggenheim, ¿Dónde está Ana Mendieta?” La pregunta era retórica y tenía un doble sentido: Ana Mendieta estaba muerta y su obra, a pesar del éxito de crítica y el reconocimiento, no se mostraba en la exposición inaugural. Sí estaba, en cambio, la del acusado de su asesinato.
La artista, nacida en Cuba, murió el 8 de septiembre de 1985, a los 36 años, al caer desde el piso 34 del edificio de Manhattan en el que vivía con el escultor Carl André, con quien se había casado en septiembre de ese mismo año. A pesar de que fue absuelto de su asesinato por falta de pruebas y se habló de “suicidio inducido”, quienes conocían a la pareja seguían creyendo que era culpable. Algunos manifestantes lograron entrar en la gala de inauguración y cubrieron las esculturas de Carl André con fotocopias que reproducían la cara de Ana Mendieta.
Este acto, y la pregunta “¿Dónde está Ana Mendieta?” era a la vez un homenaje y una denuncia que reivindicaba el reconocimiento y el recuerdo de una artista que había fallecido de forma violenta y que se había significado muy especialmente por su compromiso contra la violencia ejercida hacia las mujeres, en representaciones o performances en las que utilizaba su propio cuerpo como material y escenario, “interpretando” a víctimas de la violencia como un modo de denuncia.
La exposición CORAZONES LASTIMADOS quiere ser, también, una denuncia y un homenaje a todas esas mujeres que han salido del anonimato por ser víctimas de la violencia privada, escondida en la intimidad del propio hogar, ignorada y todavía justificada por leyes, tradiciones y religiones.
Haciendo nuestra la afirmación de Ana Mendieta, las artistas participantes en esta exposición nos hemos comprometido para denunciar, desde nuestra particular visión, la violencia contra las mujeres.
Hay aquí obras que hablan de sumisión, de soledad, de opresión, de silencio… Hay obras valientes y carnales y obras que gritan tras sus formas y colores en apariencia más plácidos. Y hay corazones. Un corazón por cada una de las mujeres que ha fallecido durante este último año, víctimas de esta violencia incomprensible (58 en el momento en que escribo estas líneas-octubre de 2007-). Quisiera creer que ha sido el último. Quisiera creer que nuestro compromiso, como el de tantos y tantas, ha servido de algo. Y quisiera creer que ya no es necesaria una exposición como ésta. … Pero ayer oí unos insultos y ví llorar a una mujer. Tenía el corazón lastimado.
Mercedes García Bravo